Visitar Buenos Aires es una experiencia gratificante. La ciudad bulle de alegría entre amplias avenidas y tentadores lugares. No pasan desapercibidas las infraestructuras, pero en especial la hotelería bonaerense. Desde las más modestas recepciones turísticas hasta los más exigentes palacios, la capital sureña se muestra única.

Hotel Emperador

Recorrer la ciudad se hace agradable a la vista, por edificaciones hoteleras que se muestran orgullosas de su fulgurante apariencia. Ejemplo de ello es el Hotel Emperador, una edificación cosmopolita que hereda los rasgos más predominantes de la arquitectura occidental contemporánea. De rígida estructura, su aspecto rectangular conspira con la esbeltez de sus jardines al estilo británico y la majestad de sus espacios que se sonríen con el lujo mediterráneo. Toda la edificación derrama pasión por el exquisito gusto.

L’Hôtel Palermo

No es difícil que en Buenos Aires el turista se tropiece con edificaciones que presuman de sus hermosas esculturas. L’Hôtel Palermo no sólo es un hermoso hotel, sino que derrocha lujo en cada una de sus salas y habitaciones. El sello personal de este establecimiento se encuentra en su diseño, el cual no esconde su deseo de acercarse al sobrio esbozo del Palermo Soho, respetando las más íntimas excentricidades. El Jardín Escondido hace honor a su nombre, ante una predominante vista al barrio original.

Ferro Hotel

Ferro Hotel es quizás una de las joyas más labradas en las calles porteñas de la ciudad de Buenos Aires, donde podrá descansar y renovar energía para continuar su viaje desde Palermo. Eclécticamente diseñado, respeta el espíritu de la zona, pero no se acompleja ante los retos actuales. Su simplicidad y su sencillez no delata su fino tacto por el arte moderno. No importa si lo que disfruta el visitante es el austero jardín o su piscina audaz, lo cierto es que es un sitio de descanso ideal para los turistas exigentes.